En el congreso ROG.e 2026 celebrado en Río de Janeiro, Guido Maiulini —jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE— presentó escenarios concretos para la integración gasífera regional. Argentina puede hoy enviar hasta 3 MMm³/día de forma interrumpible hacia Brasil usando infraestructura existente vía Bolivia, pero únicamente en verano y sin posibilidad de comprometer volúmenes en firme. Escalar a un primer módulo firme de 10 MMm³/día requeriría ampliar el gasoducto Tratayén–Cochicó–La Carlota y potenciar el Gasoducto Norte, con inversiones superiores a USD 2.000 millones; bajo condiciones regulatorias favorables —incluyendo eliminación de retenciones y reducción de costos de transporte en Bolivia— el gas podría ingresar a Brasil a alrededor de USD 6,3/MMBTU.
El efecto directo para un comercializador es que el corredor Argentina–Bolivia–Brasil tiene ahora un mapa técnico concreto con plazos y condiciones de inversión: el escenario de suministro firme está a la vista, pero depende de obras que aún no tienen financiamiento confirmado y de señales regulatorias en Buenos Aires y La Paz. Un punto de alerta que Maiulini subrayó: Brasil está expandiendo producción offshore propia (proyectos Raia y SEAP), de modo que si la demanda industrial brasileña no crece en paralelo, el gas argentino podría quedar compitiendo con producción doméstica en lugar de sustituir importaciones más caras. Para Grupo Calas, la ventana comercial concreta está en identificar y trabajar de cara a compradores industriales brasileños —petroquímica, manufactura— que hoy pagan hasta USD 14/MMBTU y tienen incentivo real para firmar contratos de largo plazo; esos contratos, a su vez, pueden ser el aval comercial que habilite el financiamiento de la infraestructura de transporte pendiente.
YPF recibió una propuesta no vinculante del Export-Import Bank de Estados Unidos por hasta USD 6.000 millones orientada a financiar la adquisición de bienes y servicios estadounidenses dentro del proyecto Argentina LNG, que el consorcio YPF–Eni–XRG lleva adelante en Río Negro. Los principales beneficiarios identificados son McDermott —adjudicatario de la megaplanta de procesamiento de NGL por USD 8.000 millones— y Pumpco del grupo MasTec, a cargo de los ductos de exportación. El crédito definitivo queda supeditado a la aprobación del directorio del Exim Bank y, sobre todo, a la decisión final de inversión (FID), que el proyecto proyecta concretar hacia fines de 2026.
Esto abre una ventana para entender el verdadero estado de avance del proyecto: un term sheet de esta magnitud —sin precedente para el sector energético argentino— es una señal política y financiera de primer nivel, pero todavía no constituye cierre financiero ni destraba la FID. El monto efectivo disponible dependerá de cuánto contenido norteamericano efectivamente integre el proyecto, ya que el Exim Bank exige que cada dólar respalde exportaciones de bienes y servicios de EE.UU. Para Grupo Calas, el dato operativo más relevante es el timing: si la FID se confirma a fines de 2026 y las unidades FLNG entran en operación hacia 2031 como está previsto, en los próximos 24 meses el sistema de transporte doméstico comenzará a recibir una demanda de gas firme desde Neuquén de escala inédita. Posicionarse hoy en esa cadena de suministro —tanto en contratos de abastecimiento para las obras de construcción como en acuerdos de largo plazo asociados a la operación— es la oportunidad concreta que este hito habilita.