En el encuentro energético ROG.e 2026, celebrado esta semana en Río de Janeiro, Guido Maiulini (OLACDE) presentó escenarios concretos para la integración gasífera entre Argentina, Bolivia y Brasil. Según el análisis, hoy Argentina puede colocar hasta 3 MMm³/día de forma interrumpible en verano sin obras adicionales, usando la infraestructura boliviana existente. Pasar a un primer módulo firme de 10 MMm³/día hacia 2029-2030 requeriría ampliar el gasoducto Tratayén-Cochicó-La Carlota y potenciar el Gasoducto Norte, con inversiones superiores a los US$ 2.000 millones; y la eliminación de los derechos de exportación en Argentina y menores costos de tránsito en Bolivia serían condiciones necesarias para hacer competitiva la molécula a alrededor de US$ 6,3/MMBTU en destino.
El efecto directo para un comercializador es que el mercado brasileño deja de ser un escenario difuso y empieza a tener coordenadas comerciales precisas: volumen, precio-destino y horizonte temporal. La ventana interrumpible de 3 MMm³/día en el período octubre-abril ya existe hoy y es técnicamente operativa —eso es accionable en el corto plazo. El precio de referencia de US$ 6,3/MMBTU en Brasil permite hacer el netback sobre costos de transporte y tránsito boliviano y evaluar si una posición exportable genera margen positivo frente a las alternativas de colocación en el mercado interno. Para el mediano plazo, la señal más importante del análisis es estructural: los contratos de offtake de largo plazo con compradores brasileños son el mecanismo habilitante para financiar la infraestructura faltante. Grupo Calas tiene una oportunidad concreta de posicionarse en ese puente comercial antes de que el mercado se formalice —identificar compradores industriales brasileños o traders con posición en Brasil interesados en suministro firme desde 2029 es hoy una ventaja de primer movedor.