La primera ronda del Plan Exploratorio Neuquén recibió propuestas por más de 410 millones de dólares para ocho bloques en Vaca Muerta: más de 180 millones en bonos al Tesoro provincial y otros 230 millones en compromisos de inversión exploratoria. PCR encabeza provisionalmente tres bloques, mientras que GeoPark lideró la puja individual más agresiva con 60,5 millones de dólares de bono de acceso por Corralera Noreste. GyP deberá elevar las preadjudicaciones a su Directorio antes de la adjudicación definitiva; una segunda ronda está proyectada para noviembre.
El efecto directo para un comercializador de gas es de mediano plazo pero nada menor: nuevas adjudicaciones exploratorias en Vaca Muerta amplían la base de productores que en 2–4 años buscarán colocar gas en el mercado, creando oportunidades para estructurar contratos de comercialización anticipados con operadores entrantes que no tienen aún red de clientes ni acuerdos de transporte. Empresas como GeoPark, PCR o Patagonia Energy, al ingresar a bloques nuevos bajo el esquema RIGI, necesitarán contrapartes comerciales para monetizar producción. Vale la pena monitorear qué empresa termina adjudicando cada bloque y acercarse en la fase de desarrollo temprano, cuando la negociación de contratos de gas es más flexible.
Chevron aparece como potencial actor interesado en el GNL de Vaca Muerta, en un contexto en que los proyectos Southern Energy y Argentina LNG combinados podrían alcanzar entre 18 y 24 millones de toneladas anuales de capacidad, una escala comparable a la cartera global de suministro de la major estadounidense. La noticia se produce días después de que el CEO de YPF confirmara en la conferencia Gastech 2026 en Bangkok que la empresa negocia entre dos y tres contratos de venta con compradores internacionales, con mira en la decisión final de inversión de Argentina LNG prevista para noviembre. El primer contrato de exportación hacia Europa ya está cerrado, con SEFE.
Nuestra lectura es que la eventual participación de Chevron —una de las mayores compañías energéticas del mundo— actuaría como señal de validación para el ecosistema de Argentina LNG, acelerando la llegada de otros compradores internacionales y empujando el proyecto más cerca de su FID. Para Grupo Calas, el ángulo concreto está en el upstream doméstico: a medida que el proyecto LNG avanza, productores que hoy comercializan gas en el mercado interno pueden empezar a ponderar redirigir volúmenes hacia la exportación, lo que podría generar estrechez en la oferta local a partir de 2027–2028 y abrir ventanas para comercializadores que puedan posicionarse como intermediarios eficientes entre productores con compromisos de exportación y usuarios industriales o generadores que necesiten contratos de abastecimiento doméstico de largo plazo.