Insights · Electricidad
La apertura del mercado energético argentino a la participación privada no se limita al gas natural. En paralelo, el sistema eléctrico está atravesando su propio proceso de desregulación, con tres frentes moviéndose al mismo tiempo: la infraestructura de transmisión, el mix de generación y la propiedad de los activos estratégicos del sistema.
Argentina lanzó el plan de expansión de la red de transmisión eléctrica más ambicioso de los últimos veinte años, impulsado en parte por un apagón que dejó sin luz a 800.000 usuarios de Edenor y expuso las limitaciones de una red que no había recibido inversión proporcional al crecimiento de la demanda y de la generación distribuida. En paralelo, avanza el proceso de privatización de Transener, la principal transportista eléctrica del país, un movimiento que redefine quién financia y opera la columna vertebral del sistema de transmisión.
Del lado de la generación, la novedad más visible de los últimos meses es el ingreso de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS, por sus siglas en inglés), con casi 550 MW de generación y almacenamiento incorporándose al sistema en un solo trimestre según datos de CAMMESA. Las baterías cumplen una función distinta a la de una central térmica o hidroeléctrica tradicional: no generan energía nueva, pero permiten almacenar excedentes y liberarlos en los momentos de mayor demanda, aportando flexibilidad a un sistema que hasta ahora dependía casi exclusivamente de la generación térmica para cubrir los picos.
El sistema eléctrico argentino depende en gran medida de centrales térmicas que queman gas natural, así que cualquier cambio en la matriz de generación —más almacenamiento, más renovables, una red de transmisión más robusta— repercute directamente en cuánto gas necesita el sistema eléctrico y en qué momento del día o del año lo necesita. Un sistema con más baterías y mejor transmisión puede, en teoría, suavizar los picos de demanda de gas de las centrales térmicas en las horas de mayor consumo, cambiando el perfil de la demanda que después vemos reflejada en el balance de oferta y demanda de gas natural.
Por eso seguimos de cerca estos movimientos del lado eléctrico dentro de nuestra plataforma de Energy Intelligence, que integra los datos de despacho de CAMMESA junto con los del transporte y la comercialización de gas natural: son dos mercados distintos, pero cada vez más interdependientes.