El gas natural boliviano no llega a Argentina por casualidad ni de un día para el otro: recorre un camino físico definido —el gasoducto Juana Azurduy, que conecta los campos del sur boliviano con la red troncal de TGN a la altura de Salta— y un camino comercial que, hasta hace poco, pasaba casi exclusivamente por organismos estatales. Los dos caminos cambiaron en los últimos años, y entender cómo funcionan hoy es clave para cualquiera que evalúe participar de esa operación.
El Juana Azurduy fue construido para exportar volúmenes crecientes de gas boliviano hacia Argentina bajo contratos de largo plazo entre ambos países. La producción boliviana declinó de forma sostenida frente a sus picos históricos, y con ella los volúmenes exportados, dejando capacidad de transporte instalada —tanto en el ducto como en la red troncal de TGN— que hoy no se usa a pleno. A esa capacidad disponible la llamamos, en la jerga del sector, capacidad ociosa: espacio construido, operativo y pagado, que puede contratarse para mover gas adicional.
Durante años, comprar ese gas boliviano implicaba negociar con organismos estatales que compraban en bloque y revendían al sistema. La desregulación reciente del mercado energético argentino cambió esa lógica: hoy, empresas privadas pueden negociar directamente con productoras bolivianas y contratar por su cuenta la capacidad de transporte que necesitan en TGN. No es un cambio teórico: ya hay operaciones privadas concretas en marcha, como las de Trafigura y Gas Meridional, que importan gas boliviano vía TGN sin la intermediación de Enarsa, con volúmenes que llegan a rondar 1,1 millones de metros cúbicos por día.
Estructurar una operación de importación de gas boliviano no es firmar un único contrato de compra: requiere coordinar al menos tres piezas distintas.
Cada una de esas piezas tiene su propia lógica de negociación, y el margen de la operación depende de leer bien, en simultáneo, la oferta disponible en Bolivia, la capacidad de transporte real en TGN, y la demanda insatisfecha del lado argentino.
Acompañamos ese proceso de punta a punta como parte de nuestra asesoría en comercialización de gas natural, con más detalle sobre la infraestructura y la oportunidad comercial en nuestra página dedicada a la importación de gas desde Bolivia. La decisión de cuándo y cuánto importar se apoya en las señales que releva nuestra plataforma de Energy Intelligence.